Criadores de purasangres en Bolivia

Diez minutos pasaron después de que los caballos ingresaron a la gatera. Los segundos antes de la partida son eternos, dice Aracely Rea, criadora de caballos cuarto de milla, que por su nerviosismo prefiere cerrar los ojos. Accionan la palanca y los animales parten velozmente. No han transcurrido más de diez segundos cuando la gente comienza a estremecerse. Sólo entonces ella abre los ojos y ve ganar a su Tramposo, que en su primera carrera se convierte en un vencedor.

Tramposo, cuyo nombre oficial es Jess Loussiana Cash, es un potro cuarto de milla de dos años y medio que ha dado a Aracely Rea y su esposo José Roca una primera alegría al ganar el denominado Torneo Inicio 2013. El potro, desde hace un año, forma parte de Haras Brasilia, el criadero de caballos cuarto de milla de la pareja.

Los esposos desarrollan esta actividad desde hace 12 años. Roca tiene la pasión por estos animales desde que era joven, cuando tenía sus “caballitos criollitos”, dice Rea. Pero el sentimiento por los equinos es tan contagioso que ahora Rea también lo “padece”. Ella siente amor por todos los animales en general. “Ando recogiendo de la calle perros, gatos, de todo”, explica.

El cuarto de milla

Los caballos cuarto de milla son el resultado del cruce entre el caballo inglés y el árabe-español. Cuando uno dice “purasangre” generalmente se refiere al caballo inglés, aclara Rea. Pero el purasangre está también definido también como el cruce entre el caballo árabe y los del norte de Europa.

El cuarto de milla es muy diferente; por ejemplo, el inglés se especializa en pruebas de resistencia, pues corre distancias que van desde los 1.200 a 2.400 metros. En cambio, los cuarto de milla son aptos para carreras de velocidad en tramos cortos. “La carrera del cuarto de milla es explosiva, es velocidad”, sostiene.

Los caballos ingleses son más altos, más nerviosos, más bravos y más delgados. En cambio, el cuarto de milla “es más atleta, tiene más masa muscular y fibra, y es un poco más bajo”, sostiene Rea. “Los cuartos de milla son los que salen en las películas del oeste y La Familia Ingalls”, afirma. Son muy nobles y muy inteligentes, por lo que es fácil trabajar con ellos; entre todas las razas, los cuarto de milla son los más inteligentes y dóciles.

El peso de un animal cuarto de milla cuando está en competencia oscila entre 480 y 580 kilos; y su altura, que se denomina “alzada”, va desde 1,50 a 1,62 metros. La alzada se mide desde las patas hasta la cruz, entre el cuello y el lomo.

Las competencias

Los caballos comienzan a entrenarse desde sus dos años. “Antes no, porque no han cerrado los huesos y hay el peligro de que se los quiebren”. Cuando comienzan, trabajan todos los días y reposan sólo en domingo. “Parece que ellos saben que es su día de descanso y se echan a dormir”, dice Rea. Cada jornada, los animales se entrenan entre una hora y una hora y media.

Antes de la competencia se debe tener cuidado de que los caballos no tengan grasa, sino fibra muscular. “Un caballo que tenga gordura y no tenga la musculatura marcada no aguanta”, dice la propietaria de Haras Brasilia. Hay que mirar que “estén comiendo bien, que no les dé fiebre, que orinen bien”.

Después de una competencia, “como se usan muchas vitaminas, como complejo B”, se los desintoxica, pero ello después de que han descansado por lo menos tres o cuatro días. Puede ocurrir que los equinos al correr sufran alguna lesión o sientan dolor, por lo que en los días posteriores a la carrera no se los medica; de lo contrario, uno no sabría si tienen alguna dolencia. Los caballos pueden correr hasta los diez años.

Un día antes de la competencia se designa al largador, quien después de verificar que los animales están listos acciona la palanca de salida. Además, un juez de horario verifica que los cronómetros estén sincronizados. Al final del trayecto, está instalado el llamado photo finish que toma instantáneas precisas de la llegada, pues “a veces los caballos llegan con una diferencia mínima, que no se ve a simple vista”, dice Rea.

Las principales carreras en Bolivia son el Torneo Inicio de 200 metros, el Bolivian Futurity de 301 metros, el Velocidad Extrema de 365 metros y el Rey o Reina de velocidad de 402 metros. Otros lugares donde se hacen competencias son Camiri y Villamontes. “Las carreras en Villamontes son muy bonitas”, dice Rea.

Haras Brasilia ha obtenido importantes premios fuera del país. El criadero de los esposos también cuenta con animales que viven en Brasil y que compiten en los torneos de esa nación. Es complicado sacar animales de Bolivia por los requerimientos sanitarios, entre ellos las pruebas genéticas que no se conocen acá, informa la dueña de los equinos.

En 2012 obtuvieron un premio en Brasil representando a la ciudad de Bela Vista de Mato Grosso do Sul. Por ello, la próxima competencia que se llevará a cabo en dicha ciudad se denominará José Roca, en honor al propietario de Haras Brasilia.

La competencia que ganó Tramposo en marzo fue el llamado Torneo Inicio en la Categoría Nacionales B de una distancia de 200 metros. La siguiente que correrá será el denominado Bolivian Futurity de 301 metros. Las carreras son muy breves, dice Rea; por ejemplo, esta última no dura más de 16,40 segundos. “Para mí, esos segundos son bastante largos para mirar, sobre todo la largada”, cuenta Rea, quien asiste a las competencias junto a sus familiares y amigos.

Si Tramposo gana tres carreras consecutivas hasta junio será un “triple coronado” y después se convertirá en un garañón.

La reproducción

El potro garañón se utiliza para la monta directa y para el congelamiento de semen. La yegua puede ser fecundada natural o artificialmente. Una vez que comienza a formarse el embrión, éste se extrae y se lo insemina en una yegua receptora, que “lo pare y lo cría”, explica Rea. Con este método, una yegua pura puede aportar de dos a tres embriones al año.

En promedio, en Haras Brasilia anualmente nacen entre diez y 12 potrillos puros y actualmente tienen 30 caballos.

A la hora de apreciar a un ejemplar, “lo que uno mira primero es la genética”, dice Rea.

Es importante el aspecto, el tamaño y una buena constitución física, lo cual se aprecia a simple vista.

También se revisan los documentos que informan sobre la genealogía, tanto de la madre como del padre, así como los torneos que éstos pudieran haber ganado. Tramposo es hijo del campeón Jess Loussiana Blue, dice orgullosa su dueña.

Los cuidados

Es bastante complicado criar a estos animales, al menos los que son para competencia, sostiene la dueña de Tramposo.

Se debe tener cuidado en la alimentación, así como en darles vitaminas y minerales. Como estos caballos tienen el intestino bastante largo y el estómago pequeño, no se los debe sobrealimentar porque pueden sufrir un cólico que los puede llevar a la muerte.

Además se debe cuidar que no sufran accidentes ni cortaduras; esto último porque ellos no tienen cuero sino piel, indica Rea, y una simple cortadura tarda bastante en sanar, además que quedan cicatrices.

“Se debe mimarlos mucho”, dice la criadora de estos equinos.

Otro peligro para los caballos es la infosura o laminitis.

Si esta enfermedad afecta a los cascos resulta muy complicado recuperar al animal y muchas veces es mejor sacrificarlo, lo cual “es muy triste”, explica Rea. Como se ve, la crianza de estos caballos apasiona.

Las principales carreras son el Torneo Inicio de 200 metros, el Bolivian Futurity de 301 metros, el Velocidad Extrema de 365 metros y el Rey o Reina de velocidad de 402 metros.


El gremio de criadores
La Asociación Nacional de Criadores de Caballos Cuarto de Milla de Bolivia (ANCM) fue fundada hace 11 años, según su actual presidente Jaime Nieme Méndez.

La ANCM nació al calor de un grupo de amigos que compartían la afición por estos animales y actualmente forman parte de ella 35 socios, de los cuales 20 tienen a sus animales en permanente competencia.

Los objetivos principales consisten en manejar los registros de certificación de nacimiento de los animales, sobre todo el origen y genealogía de cada caballo, así como organizar los diferentes eventos como las carreras, las exposiciones y los remates. Al año se organizan diez torneos.

Cuando el número de participantes es grande, la competencia se desarrolla en dos días. La primera es una jornada de clasificación y la segunda es la gran final.

En lo que va del año, dice Nieme, Haras Brasilia, de José Roca y Aracely Rea, además de Haras El Arroyo, de Gringo Nacif, han obtenido importantes premios.

Nieme también es dueño de campeones. Uno de sus caballos, llamado The Black Cash, obtuvo en marzo el primer lugar en el Gran Premio Jockey Club Sorocaba, en la distancia de 301 metros, celebrado en Sorocaba, un municipio de San Pablo, Brasil.

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