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sábado, 23 de julio de 2016

Alimento de ganado sube en 75 por ciento en La Maica por sequía

En solo 15 minutos de viaje hacia el suroeste de la ciudad el paisaje urbano, donde se levantan edificios y el asfalto cubre todas las calles, se transforma en parcelas extensas de alfalfa y granjas de ganado vacuno, donde el olor a bosta (excremento) es intenso.

Se trata de una de las zonas agrícolas importantes de Cochabamba, La Maica, cuya economía está cimentada en la lechería y en la crianza de animales de corral.

Allí, los agricultores se lamentan porque, debido a la sequía, el alimento para el ganado subió hasta en 75 por ciento .

En Cochabamba, además de los 30 municipios, donde se ejecuta un Plan de Emergencia para atender a los damnificados por la falta de lluvia, las consecuencias de la sequía también la viven los comunarios de La Maica, Tamborada y Albarrancho.

FORRAJE Rufina Vera tenía hasta hace dos meses 26 vacas lecheras, pero decidió vender 6 por el incremento del precio del alimento.

El agua alcanza, apenas, para dar de beber a los animales y regar las parcelas de alfalfa. No abastece para sembrar otra variedad de forraje. Esto les obliga a comprarlo de Santa Cruz, lo cual sube su presupuesto para ese rubro.

La mujer, quien nació en la zona, cuenta que en años pasados les abastecía la alfalfa y forraje que cultivaban. Ahora, debe comprar avena, cascarilla y chala molida del oriente. De 8.000 bolivianos que gastaba al mes para dar de comer a sus vacas, ahora, invierte 12.000.

La agricultora dice que los productores de los valles Central y Alto les proveían de chala molida, pero este año se secaron sus cultivos y no les llegó nada.

El ganadero Nicolás Chávez explica que la situación es tan crítica que deben comprar la chala “en rollo” de los productores cruceños. El precio “puesto a domicilio” es de 450 bolivianos y alcanza para un solo día. El presupuesto anual del lechero para alimento se incrementó de 50.000 a 100.000 bolivianos.

Rufina Vera cuenta que las parcelas se han reducido al mínimo y alcanza solo para alimentar a los cuys. Las siembras (de alfalfa) son regadas con agua del río Rocha y el caudal también merma. Es verduzco y maloliente y atraviesa toda la zona por los conductos instalados como un sistema de riego. A su paso arrastra desperdicios.

Vera admite que el líquido es contaminado y que solo lo usa para la alfalfa y advierte que este también se secará en los próximos meses y se quedarán sin nada de agua.

Son diez los “aguateros” destinados al cauce para bombear el líquido hasta los canales que llegan a La Maica.

POZOS Los comunarios decidieron perforar pozos en la zona, pero el agua es salada y solo sirve para dar a los animales. En los últimos dos meses, el caudal se redujo y los agricultores temen que se sequen esas fuentes subterráneas.

Los asociados de la Parada Cinco, de la entrega de leche a la Planta Industrializadora de Leche (PIL), se organizaron para perforar un pozo destinado a la atención de sus animales. Son cerca de 40 familias, cada una tiene un promedio de 30 vacas.

CONSUMO Los pobladores de la zona también sufren por la falta de agua potable. El Servicio Municipal de Agua Potable (Semapa) no llega al lugar con agua y la calidad del líquido que toman no es apta para consumo. Dependen totalmente de la distribución que realizan los carros cisterna.

Almacenan el agua en tanques de cemento o turriles.

Datos

Servicio

La cobertura del Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Semapa) alcanza al 45 por ciento de la población de Cochabamba. Los pobladores que no cuentan con el servicio acuden a la perforación de pozos, a través de cooperativas, y a la compra de agua por cisterna.

Alza

El precio de los turriles de agua en La Maica subió en los últimos meses de 5 bolivianos a 6. Los vecinos dicen que los viajes completos cuestan 160 bolivianos, 10 más que en mayo.

Lluvia

Los lecheros lamentan que solo la lluvia pueda resolver el problema de escasez de agua del sector. Aseguran que las autoridades no responden a sus reclamos y necesidades. Mencionaron otras carencias como la falta de transporte y la inseguridad ciudadana. ”Hasta debemos usar agua contaminada para regar el forraje arriesgando nuestra salud”, lamentó José Pérez.

Organización

Los pobladores explicaron que el alimento para los demás animales de corral también escasea. En el lugar crían patos, gallinas y cuys. Hay granjas porcinas en menor cantidad.


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